¿Amor o dependencia?
Nuestra adolescencia es una etapa linda de crecimiento
llena de posibilidades, pero también somos tan vulnerables. El proceso es muy
complicado, empezando desde la infancia donde no tuvimos el afecto y la
valoración necesaria, es ahí donde vemos los riesgos de mala conducta, nuestra
mala alimentación, o consumos de drogas, pero también debemos tener en cuenta
el daño de la dependencia emocional. Cada vez somos más jóvenes que confundimos
amor con la dependencia emocional, dando lugar a “relaciones tóxicas”.
La dependencia emocional es “cuando dejas de ser tú
misma, tú mismo”, te importa solo la mirada del otro. Y no diferenciamos entre amar
y sufrir. El miedo a la pérdida, al abandono hacen vivir el amor de forma
insegura, produce heridas que requieren cicatrizar. Y no hay herramienta que
sea capaz de neutralizar lo que se nombra como “mal de amores”. Muchos lo
asocian al mundo de las adicciones. Y se identifica esta dependencia como
adicción afectiva, elevado a la categoría de amor obsesivo, que se dispara y
nada parece detenerlo. “Ni magia ni terapia” explica el psicólogo Walter Riso.
Nosotros los adolescentes establecemos relaciones sentimentales
muy posesivas y lo confundimos como muestra de amor, suelen darse situaciones
de violencia generalmente psicológicas, convirtiendo a la pareja en lo único
importante en nuestras vidas. Las peticiones del otro son cumplidas, porque es
el pago por tener tanto amor, y comienzan a ser obligaciones y prohibiciones
más que peticiones. La exigencia de “solo conmigo” se convierte en una
constante, por lo que, si se rompe esa relación, nos quedamos solo o sola. Y es
ahí donde se ve el miedo a la soledad, a no ser nadie sin el otro. Se comienza
a vivir la relación como asfixiante, como algo que te anula como persona, pero
también somos incapaces de cambiarla. Si la relación se termina, no hay
ilusiones ni vida para una misma o uno mismo, llega el sufrimiento, pero se
minimiza y se excusa como mensajes de amor.
De
alguna manera todos somos dependientes. Tal vez el reto consiste en admitir esa
dependencia universal de todos con todos, y aun así crear un espacio autónomo
interno. No es fácil deshacerse de los miedos, pero debemos construir un
espacio de relación donde cada persona pueda continuar siendo ella misma a la
vez que trabaja para conseguir un espacio de pareja conjunto. “Hay que estar
con los brazos abiertos para dejar que el amor venga y se vaya a voluntad,
libremente, porque, de todas maneras, esto hará”.
→Janlis←

Muy buen contenido
ResponderEliminarMuy interesante :)
ResponderEliminarRealmente interesante :o
ResponderEliminarHermoso su contenido 💕
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